lunes, 14 de febrero de 2011

 Más brillante que una cacerola podemos considerar esta muestra de relatos cortos, mitad fabula mitad cuento, de la escritora belga Amélie Nothomb . Brillante y además sorprendente porque cada uno de los cuatro relatos es diferente y original. El lector se sentirá cautivado por el humor negro y la sátira constante que impregna Amélie Nothomb en cada uno de ellos. Conceptos fundamentales para nuestra sociedad, como el culto a la belleza, la falta de comunicación, la violencia y el dilema sobre la existencia de Dios, son tratados por la escritora desde la ironía y la paradoja conformando una visión muy particular del mundo contemporáneo.

Disfrutarlo es corto pero genial, filosófico, ácido y hace pensar, pero además tiene frases carcajeantes... que os harán reir mucho.





El nacimiento de Amélie Nothomb, la famosa escritora belga en lengua francesa, se produjo en la ciudad japonesa de Kobe el 13 de agosto de 1967.

Durante sus primeros años de vida, como consecuencia de las obligaciones diplomáticas de su padre, vivió en China, Estados Unidos, Laos, Birmania y Bangladesh.

Ya adolescente, esta mujer que domina a la perfección el idioma japonés y, desde 1992, no ha dejado de publicar obras de forma anual, se instaló en la capital de Bélgica para estudiar Filología Románica en la Universidad Libre de Bruselas, una institución en la que no se sintió demasiado cómoda debido a que su apellido recordaba a una familia de la alta burguesía católica y a un hombre de extrema derecha, su abuelo. De todas formas, Nothomb terminó allí su formación y, una vez que obtuvo la licenciatura, regresó a Tokio y comenzó a ganarse la vida como intérprete en una prestigiosa empresa.

Más tarde, esta aficionada del mundo de las letras encontraría en la escritura una eficaz vía de escape que le permitía expresar pensamientos y sensaciones y la alejaba del monstruoso mundo de la anorexia que la atrapó cuando sólo tenía 13 años de vida. Ese periodo fue duro y se prolongó por varias temporadas pero, por fortuna, Amélie, quien se considera “una gran fetichista del chocolate”, pudo dejar atrás esa etapa y centrar toda su atención en la literatura, un ámbito que le permitió darse a conocer y brillar a nivel internacional.


“Estupor y temblores”, “Higiene del asesino”, “El sabotaje amoroso”, “Atentado”, “Metafísica de los tubos”, “Brillante como una cacerola”, “Cosmética del enemigo”, “Diccionario de nombres propios”, “Biografía del hambre”, “Diario de Golondrina” y “Ni de Eva ni de Adán” son sólo algunos de los títulos que forman parte de la extensa producción literaria de esta novelista que, hasta el momento, ha recibido distinciones como el Premio Leteo y el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa.

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